El saludo al sol es una secuencia de doce posturas que se encadenan con la respiración, una por cada movimiento. Tradicionalmente se practica mirando al este, al amanecer, y cada postura lleva asociado un mantra que nombra una cualidad del sol. No hace falta cantarlos en voz alta: basta con recordarlos por dentro para que la práctica deje de ser gimnasia y se vuelva un gesto de agradecimiento.
1. Pranamasana, postura de oración, manos al centro del pecho. Om Mitraya Namaha, al amigo de todos.
2. Hasta Uttanasana, brazos arriba y pecho abierto, al inhalar. Om Ravaye Namaha, al que brilla.
3. Uttanasana, pinza de pie soltando la cabeza, al exhalar. Om Suryaya Namaha, al que guía.
4. Ashwa Sanchalanasana, zancada con la mirada al frente, al inhalar. Om Bhanave Namaha, al que ilumina.
5. Dandasana o plancha, cuerpo largo y firme. Om Khagaya Namaha, al que cruza el cielo.
6. Ashtanga Namaskara, ocho puntos en el suelo, al exhalar. Om Pushne Namaha, al que nutre.
7. Bhujangasana, cobra, abriendo el pecho al inhalar. Om Hiranya Garbhaya Namaha, a la semilla dorada.
8. Adho Mukha Svanasana, perro boca abajo, al exhalar. Om Marichaye Namaha, a los rayos de luz.
9. Ashwa Sanchalanasana con la otra pierna. Om Adityaya Namaha, al hijo de lo infinito.
10. Uttanasana de nuevo. Om Savitre Namaha, al que despierta la vida.
11. Hasta Uttanasana, subiendo con los brazos. Om Arkaya Namaha, al digno de alabanza.
12. Pranamasana, volviendo al centro. Om Bhaskaraya Namaha, al que trae la sabiduría.
Empieza con tres rondas lentas, dejando que la respiración marque el ritmo y no al revés. Si algo molesta en la zona lumbar o en las muñecas, acorta el recorrido: dobla las rodillas en la pinza y apoya las manos en bloques. Con el tiempo la secuencia se aprende sola y el cuerpo empieza a pedirla por la mañana.